
Existen dos tipos de ADN: el ADN nuclear (ADNnu) y el
ADN mitocondrial (ADNmt). El ADNnu se encuentra en el núcleo de la
célula y proviene de ambos padres. El ADNmt se encuentra en pequeñas
sub-unidades celulares llamadas mitocondrias que flotan en el citoplasma
de la célula (de aspecto gelatinoso), donde se producen las proteínas.
El ADNmt se transmite en cada generación, sólo a través de la línea
materna.

El ADN mitocondrial
El ADNmt se encuentra en la mitocondria celular y contiene el
material genético que sólo proviene de la madre. |
Célula descendiente |
El ADN nuclear
El ADNnu se encuentra en el núcleo de la célula y contiene el
material genético de ambos padres.
|
El genoma del ADNnu corresponde al contenido total de todos los pares de
bases (pb). Los pares de bases (pb) son las “secuencias" de la famosa
estructura de doble hélice del ADN. Cada célula humana tiene solo un
núcleo que contiene una copia de todo el genoma de más de 3 mil millones
de pares de bases y cientos de mitocondrias que contienen cada una, el
genoma del ADNmt de exactamente 16.569 pb.
Los genomas del ADN de los humanos, los neandertales, los denisovanos (una
nueva especie homínida descubierta en 2010), los chimpancés y los
gorilas, son todos aproximadamente del mismo tamaño. Por lo tanto, sería
inequívoco asumir que los dos genomas del Niño de las Estrellas
(Starchild) deberían tener aproximadamente el mismo número de pares de
bases de los humanos; es decir, el ADNnu de aproximadamente 3 mil
millones de pares de bases y el ADNmt de aproximadamente 16.600 pb.
En el año 2010, se secuenciaron decenas de fragmentos del ADN nuclear
del Niño de las Estrellas (Starchild) y se encontró que suman alrededor
de 30.000 pares de bases. Esa fue una suficiente y clara evidencia
indicativa de que, una vez completado el secuenciado total del genoma
del ADNnu, éste sería cercano al 0,0001% de un genoma de 3 mil millones
de pares de bases, lo que está muy por debajo del 1% (30 millones)
necesario para establecer definitivamente las tendencias.
Recientemente, se secuenciaron cuatro fragmentos del ADN mitocondrial
del Niño de las Estrellas (Starchild) que totalizaron 1.583 pb. Esto es,
nada menos que el 9,5% del genoma del ADN mitocondrial de 16.600 pb y
casi 10 veces el 1% necesario para hacer proyecciones confiables. Por lo
tanto, no cabe la menor duda de que se obtendrá un increíble argumento
cuando se realice el reconocimiento completo del genoma del ADN
mitocondrial del Niño de las Estrella (Starchild). Asimismo, esto indica
que el resultado del análisis total del genoma nuclear completo será aún
más asombroso!
En el ADN nuclear humano, sólo el 2% de los 3 mil millones de pb
funcionan para mantenernos con vida. El 98% se llama "ADN basura" porque
no tiene funciones conocidas para mantener la vida. Las mutaciones en el
ADN basura son casi siempre no disruptivas y se acumulan con facilidad,
lo que resulta en un estimado de 15 millones de mutaciones en los
humanos.
I
En el ADN mitocondrial, ocurre exactamente lo contrario. La mayor parte
de sus funciones son necesarias para la supervivencia, por lo que cada
mutación es una sentencia de muerte potencial. Muy raramente se produce
una mutación. La mayoría de ellas son inofensivas y han sido bien
documentadas. De hecho, la estructura física del ADN mitocondrial es uno
de los aspectos más entendido de la biología humana.
Los genetistas han sido capaces de utilizar las extremadamente raras
mutaciones del ADN mitocondrial para crear un "reloj biológico" que se
remonta el origen de la humanidad; es decir, el momento en que nosotros
nos convertimos en una especie distinta, hace unos 200.000 años. Durante
esos 200.000 años hemos ido gradualmente pero constantemente, acumulando
un máximo de 120 variaciones en nuestro ADN mitocondrial. Los humanos
más antiguos (los nativos de África del Sur) tienen la mayor variación
(de 120), y los tipos humanos más recientes tienen aún menos.

Las 120 variaciones de la humanidad se han dividido en 33 subunidades
conocidas como haplogrupos (a la izquierda). Esas 33 subunidades son
derivadas de siete hembras ancestrales que los genetistas estipulan que
fueron el origen matriarcal de nuestra especie [relacionado en el libro
Las Siete Hijas de Eva del Dr. Bryan Sykes, 2001]. Por lo tanto, cada
variación entre cada haplogrupo es bien conocida y cronológicamente
documentada; así, cada humano pertenece a uno de los 33 haplogrupos que
se enumeran a continuación.
El gráfico de la izquierda muestra cómo se analiza el ADNmt. La parte
superior es la “Secuencia de Referencia de Cambridge” (CRS), que es el
patrón del ADN mitocondrial elegido arbitrariamente de un individuo para
proporcionar la línea base de referencia del valor humano. Las
variaciones de la CRS establecen el número de diferencias de todas las
especies relacionadas. Entre los 33 haplogrupos humanos, ninguna persona
tiene más de 120 diferencias.
Al final del gráfico se encuentra el ADN mitocondrial Neandertal y dos
muestras del ADN mitocondrial Denisovano. Los denisovanos son una nueva
especie descubierta en Siberia en 2010, cuando se analizaron de forma
rutinaria un hueso del dedo y un molar, de lo que parecían ser los
restos de un Neanderthal. Para asombro de todos, el ADN mitocondrial en
las dos muestras produjo 385 diferencias en relación al CRS humano; es
decir, 185 más que los Neandertales (cuyas 200 diferencias son apenas 80
más que la máxima variación humana de 120).
Con tantas innegables diferencias, y debido a que el
ADNmt es tan altamente conservado e infaliblemente preciso, los
genetistas no tuvieron otra opción que clasificar a los Denisovanos como
una especie pre-humana totalmente nueva y estrechamente relacionada con
los humanos y los Neandertales. [Para efectos de comparación, el genoma
del ADNmt del chimpancé contiene 1.500 diferencias en relación al CRS de
los humanos].

Ahora vamos a considerar uno de los cuatro fragmentos
del ADNmt del cráneo del Niño de las Estrellas (Starchild) que ha sido
secuenciado; éste es, el más pequeño de los cuatro de 167 pares de
bases. Abajo se muestra la comparación de cada par de base con cada par
de base del CRS humano, y en la mitad superior izquierda del gráfico de
abajo, se muestra una ampliación para una mayor claridad visual (indicado
mediante un cuadro).

Las barras azules muestran las diferencias de pares
de bases entre el fragmento del Niño de las Estrellas (Starchild) (línea
superior 167) y el segmento correspondiente de la CRS (línea inferior
1269). Esta parte de 72 pb tiene 11 diferencias. En las partes no
ampliadas están las 95 pb con más de 6 diferencias, para un total
impresionante de 17 diferencias entre el Niño de las Estrellas
(Starchild) y el CRS humano!
El cuadro de la página siguiente, cubre el segmento del CRS humano que
corresponde al segmento secuenciado de 167 pb del Niño de las Estrellas
(Starchild). Se extiende desde #1265 a #1432 (extraído del CRS completo
de 16.569). A esta escala es difícil leer, pero se muestra que, entre
los 33 haplogrupos humanos, las 167 pb sólo tienen una diferencia entre
todos los tipos de seres humanos! [Tres líneas de agua resaltan las
diferencias comparadas en el CRS: las primeras dos líneas son las
diferencias de las dos muestras Denisovanas y la tercera es una
diferencia en el Neandertal y en un haplogrupo humano (HPT L1b)].

Este tramo del ADN mitocondrial es uno de los más
extremadamente conservados en el genoma completo, con sólo una
diferencia entre los 33 haplogrupos humanos, una en el Neandertal, y dos
en el Denisovano. Sin embargo, de alguna manera, el ADN mitocondrial del
Niño de las Estrellas (Starchild) (véase la flecha roja en la parte
inferior de la tabla de abajo) lleva dentro de sí 16 diferencias
adicionales!. Aún cuando, las múltiples repeticiones de este análisis
revelan que algunas de las diferencias registradas se debieron a un
error de la máquina o a un error humano que puede suceder, el resultado
definitivo es impresionante!

Si un feto humano fuera concebido con sólo una o dos
diferencias en un área del ADN mitocondrial que la naturaleza mantiene
rígidamente intacta, se produciría un aborto espontáneo. Sin embargo, el
Niño de las Estrellas (Starchild) llegó a término y a una edad adulta
suficiente como para desgastar el esmalte de sus dientes. Además, varios
expertos han acordado que el cráneo pertenecía a un adulto. Esta es una
evidencia convincente de que el Niño de las Estrellas (Starchild) nació
y vivió su vida, considerablemente diferente de cualquier humano típico.
Ahora, reconsiderando que los cuatro fragmentos del
ADN mitocondrial del Niño de las Estrellas (Starchild) suman 1.583 pares
de bases, que es el 9,5% de lo que suponemos sería un genoma total del
ADN mitocondrial en el rango de aproximadamente 16.600. Entre las 1.583
pb hay 93 diferencias, que extrapolan a un total impresionante de 976
diferencias!
[Para extrapolar el 9,5% del 100%, se divide 100
entre 9,5 para obtener 10,5;
luego se multiplica 10,5 x 93 = 976]
La extrapolación de un resultado parcial del ADN
nuclear, generalmente sólo proporciona un total tentativo, pero con el
ADN mitocondrial nosotros podemos estar seguros de que la extrapolación
de un resultado cercano al 10% es incuestionablemente confiable. ¿Por
qué?. La respuesta es que las máquinas que secuencian y analizan los
resultados han llegado a ser notablemente precisas. Sin embargo, hay que
tener en cuenta, que pueden ocurrir y ocurren, errores de lectura.
Suponiendo que 80 de las 93 fueran fundamentalmente confirmadas, dejando
un total de 840 en lugar de 976. Esto es, 720 más que lo que cualquier
humano en la Tierra podría tolerar.
Con o sin errores, podemos estar supremamente confiados de que el total
confirmado de las diferencias del Niño de las Estrellas (Starchild) se
ubica entre 800 y 1000 pb, mientras que en todos los humanos son de 120
o menos. El uso de las más efectivas técnicas científicas puede llevar a
resolver cualquier problema relacionado con la herencia genética,
técnicas que a su vez se utilizan para decidir casos judiciales en todo
el mundo; así, los análisis del Niño de las Estrellas (Starchild)
demuestran que él está muy lejos de ser humano o pre-humano. Este
resultado es definitivo.

Sin duda alguna, sin discusión y sin error, la
recuperación de los dos genomas completos del Niño de las Estrellas
(Starchild), demuestra que es asombrosamente lejano de los humanos; de
manera tal, que la única explicación razonable, lógica y aceptable que
cambiará profundamente la historia humana para siempre, es ....
ALIENÍGENO!